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jueves, 17 de septiembre de 2015

El juego


Costumbre es lo que nos mantiene escondidos detrás de las excusas, es eso que nos deja sin oportunidades. Es como si constantemente estuviéramos escribiendo una historia sin final feliz, medimos el amor que recibimos del otro y culpamos al tiempo. Nuestra paciencia es tan corta como larga es la distancia y solo cuando vemos al otro irse es cuando avanzamos un paso, entonces estas junto a quien quieres y al día siguiente no, y retrocedes 10 pasos más. Y así constantemente. A veces parece que fuésemos reaccionarios en la vida, solo cuando vemos que algo se aleja avanzamos, del resto no, porque tenemos la tendencia a pensar que la gente siempre estará ahí y la mayoría de las veces no es así. Y cuando más tiro de la soga que nos une más lejos te veo. Cuando más siento que tensas la soga, más miedo tengo a romperme. El juego es no seguir el juego y eso rompe mis reglas, voy tachando casillas del tablero y no creo que encuentre la forma de seguir el juego. No sé si cortar la soga y esconder el tablero o si debo botar tus fichas. Ya no sé si quiero. Ya ni se si puedo.

lunes, 21 de octubre de 2013

El tiempo




Me entere que el tiempo no existe. Me entere que ha sido un invento creado con el propósito de hacernos pensar que lo eterno no puede ser posible, que el tiempo se utiliza para medir el amor (como si se pudiese medir), para lastimarnos con lo que dura el olvido. Para hacernos perder parte de nuestra vida, para sufrir sintiendo un vacío. Supe que el tiempo ha sido creado para tener a quien echarle la culpa de nuestros fracasos, para poder iniciar o cambiar algo, para que nos consuele, para que nos torture, para que mutile nuestras esperanzas, esas mismas esperanzas que te llevan a estrellarte infinidades de veces con la misma pared… eso es parte del “tiempo”.


 Supe que el tiempo es nuestro escudo, nuestra mejor arma y nuestra mejor excusa.

jueves, 4 de julio de 2013

La 'dulce' espera


Esperamos mucho de los demás, esperamos gestos, palabras, sonrisas, miradas. Esperamos que una vez que alguien llega, se quede en nuestra vida. Esperamos y esperamos. Ajustamos nuestro reloj a sus posibilidades, olvidando las nuestras. Reservamos un espacio en nuestra piel y tenemos la valentía de desalojar un hueco de nuestro corazón esperando a su nuevo ocupante. Preparamos nuestras manos para que escriban nuevas historias, despojamos nuestra mente de dudas, de miedos y nos sentamos a esperar algo que no vendrá.

Esperas que cortan la piel.

viernes, 28 de junio de 2013

Viaje


Solo sé que me queda un boleto por gastar, que esta mañana he llenado mi maleta sin pensar, que no le he escrito más cartas porque sé que no las leerá. Mi vuelo está a punto de despegar, más pronto de lo que cualquiera se imagina. Con poco equipaje, sin reservas. Mi corazón, mis expectativas y yo nos vamos en busca de algo bueno que nos espera. Sin decirle a nadie el destino de nuestro viaje, porque entre tanto silencio he descubierto que mi lugar no está aquí. Me he colocado las botas y mi chaleco. He recargado mi dosis de valentía y no, no dejo esto de un día para otro, lo he venido haciendo tras cada tropiezo. Y lo digo con todo el agotamiento que desborda de mis huesos. En este enorme lugar  nos hicimos muros, nos hicimos espacios y nos volvimos invisibles. He salido dando un portazo de la puerta de tu vida y he comenzado a andar con una sonrisa en la cara. Y no es orgullo es que a veces uno necesita salir por una puerta de una forma digna, buscando un soplo de aire.

Y es que ya no hay una parte de mí que no me grite: “¡Vámonos Gaby! Vámonos, que aquí… aquí ya no hay nada más que hacer.


lunes, 14 de enero de 2013

¿Te quedas o te vas?


Sentía ganas de hacerlo, tenía que hacerlo era ahora o nunca, el momento había llegado y comencé a escribir como era de costumbre, llevaba horas rompiéndome la cabeza, buscando la manera precisa de explicar bien las cosas hasta que le solté todo y se lo dije. Le dije que no podía hacerme esto; aparecer y desaparecer que estaba preparada para estar sin el de forma permanente, que soy capaz de hacerme la idea de su ausencia y vivir con ello, que me daba igual porque de verdad, me da igual pero que no quería ni podía tenerlo en un instante y al siguiente no y al siguiente tampoco y al siguiente tal vez si, porque eso ya no me compensa, así el no me compensa. Le dije que si quería quedarse podía hacerlo, él sabe que es bienvenido: pero le dije que si pensaba irse lo hiciera ya, rápido e indoloro, que se arrancara de mí de un solo golpe. Porque yo quiero un con él o sin él pero no lo que hay en el medio, no estoy para recibir restos ni pedazos de nadie ni mucho menos lo que le sobre de su tiempo.